El amor se hace miga de pan para atraer a los gorriones (2)
El hombre se hace sueño la mujer se hace párpado
Y a qué seguir?
Sigamos
Sigamos hasta el punto que este poema devore todas sus palabras
Y llegue a quedar como una hoja en blanco
La cual cambiaremos gustosamente
En una cuaderna vía
Por un trago de aguardiente
(2) El amor se hace nación de olas se hace faro perenne hoja de verano machacada se hace vidrio roto en mil pedazos se hace noche y simultáneamente día se hace ausencia se hace bienvenida se hace todo se hace nada se hace resueltamente todo o nada para atraer a las mujeres.
Podría estar más sola sin mi soledad,
tan habituada estoy a mi destino,
tal vez la otra paz,
podría interrumpir la oscuridad
y llenar el pequeño cuarto,
demasiado exiguo en su medida
para contener el sacramento de él,
no estoy habituada a la esperanza,
podría entrometerse en su dulce ostentación,
violar el lugar ordenado para el sufrimiento,
sería más fácil fallecer con la tierra a la vista,
que conquistar mi azul península,
perecer de deleite.
Necesito no verme más y olvidarme De hablar a gente que no conozco De gritar sin ser oído Para nada muy solo Conozco a todo el mundo y cada uno de vuestros pasos Quisiera contar y nadie me escucha Las cabezas y los ojos se partan de mí Hacia la noche Mi cabeza es un globo lleno y pesado Que rueda sobre la tierra con un poco de ruido
Lejos Nada detrás de mí y nada delante En el vacío donde desciendo Algunas fuertes corrientes de aire Van a mi alrededor Crueles y frías Son puertas mal cerradas Sobre recuerdos no olvidados todavía El mundo se ha detenido como un reloj La gente está suspendida por la eternidad Un aviador desciende por un hilo como una araña Todo el mundo danza aligerado Entre cielo y tierra Pero un rayo de luz ha venido Desde la lámpara que olvidaste apagar Sobre el rellano Ah esto no ha terminado El olvido no está completo Y necesito todavía aprender a conocerme
“La poesía está en lo que no es. En lo que nos falta .En lo que desearíamos que fuese. Es en nosotros por lo que no somos. Por lo que desearíamos ser.”
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor. Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan. Saben que nunca han de encontrar. El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro. Los amorosos son los insaciables, los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas. Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse. Juegan el largo, el triste juego del amor. Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse. Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas. Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida. Y se van llorando, llorando la hermosa vida.